LA BÓVEDA DE SVALBARD, EL BANCO DE SEMILLAS DEL PLANETA

Uno de los grandes problemas a los que nos enfrentamos como humanidad es al cambio climático. Sus efectos, tendrán consecuencias en todos los ecosistemas así como en comunidades y economías. Y uno de los mayores impactos, no cabe duda que va a recaer en la agricultura, pues los cultivos, al estar expuestos, experimentan ese cambio de forma directa e inmediata. Con el objetivo de salvaguardar la mayor diversidad de cultivos posible, se ha creado la Bóveda de Svalbard, el banco de semillas del planeta.

 

 

Construida en una ladera de una montaña en la isla de Spitsbergen en el archipiélago de Svalbard –al que debe su nombre-, la Bóveda de Svalbard, el banco de semillas del planeta fue diseñada como una instalación de almacenamiento para proteger las semillas de cultivos vitales ante catástrofes. Se trata de un almacén de seguridad activo desde febrero de 2008 que guarda actualmente más de un millón de muestras de semillas de todos los rincones del planeta y que representan más de 10.000 años de historia agrícola.

 

 

Conocida internacionalmente como Svalbard Global Seed Vault y popularmente como la “cámara del fin del mundo” (en inglés Doomsday Vault) porque es capaz de resistir terremotos, el impacto de bombas y otros desastres, su construcción fue impulsada por el Gobierno noruego, el Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos y el Banco Genético Nórdico prediciendo que algún día la diversidad de los cultivos alimentarios del planeta podría estar en peligro por culpa de amenazas globales como pandemias o el cambio climático.

 

 

Con el objetivo de salvaguardar la mayor diversidad de cultivos posible, se ha creado la Bóveda de Svalbard, el banco de semillas del planeta.

 

 

Y es que desde que empezó la agricultura moderna, hemos perdido una gran cantidad de diversidad en ese campo. Por ejemplo, los EE UU, han perdido un 93% de su variedad de frutas y verduras desde 1900, mientras que México ha perdido el 80% de variedades de maíz. Y en China, hoy en día, solo cultivan un 10% de las variedades de arroz que solían cultivar en los años cincuenta. Estos datos, son motivo suficiente para que la Bóveda de Svalbard, el banco de semillas del planeta, siga funcionando y salvaguardando las especies de cultivos.

 

 

Para lograr este objetivo, la instalación se construyó a 130 metros sobre el nivel del mar, lo que asegura que no quedaría cubierta por el agua incluso si se deshiciera todo el hielo del planeta. El complejo, excavado a 150 metros de profundidad en la montaña y que ha sido construido a prueba de terremotos, radiación, actividad volcánica, tsunamis y otras catástrofes naturales, consta de tres cámaras estancas de 27 metros de longitud, 6 metros de ancho y 6 metros de alto que permiten albergar hasta 2.500 millones de semillas.

 

 

Estas cámaras, gracias a refrigeración artificial, se mantienen a una temperatura constante de -18º C (0 grados Farenheit) para conservar las semillas en perfecto estado. Y en caso de fallo eléctrico, el permafrost (capa de terreno permanentemente congelada) que rodea la instalación actuaría como refrigerante natural.

 

 

El funcionamiento de la Bóveda de Svalbard, el banco de semillas del planeta, es parecido al de una caja de seguridad de un banco tradicional: Noruega únicamente posee las instalaciones y los países o instituciones que guardan allí las semillas son sus propietarios.

 

 

Pero tal y como afirma Henk Hobbelink, ingeniero agrónomo y cofundador de GRAIN (organización internacional que trabaja apoyando a campesinos y a movimientos sociales en sus luchas por lograr sistemas alimentarios basados en la biodiversidad y controlados comunitariamente), “en Svalbard solo pueden depositar sus colecciones organizaciones oficialmente reconocidas; y solo semillas que hayan sido depositadas ya en algún otro banco de semillas. Esto quiere decir que, en la práctica, las comunidades de campesinos no pueden tener sus semillas allí”.

 

 

Bóveda de Svalbard, conocida como Svalbard Global Seed Vault, permite albergar hasta 2.500 millones de semillas y conservarlas a -18ºC.

 

 

Como adelantábamos en el artículo de este mismo blog “Consecuencias sociales del cambio climático”, éste, el cambio climático, puede provocar entre otras cosas una reducción de las producciones agrícolas. De ahí que la Bóveda de Svalbard, el banco de semillas del planeta, se presente como un excelente aliado para conservar la diversidad vegetal fuera del hábitat natural (conservación ex situ). Pero como especie, debemos replantearnos los modelos económicos y productivos para no perder la forma habitual de conservación de las distintas variedades de semillas que, a lo largo de la historia, las comunidades de campesinos han seleccionado, cultivado y protegido dentro de su hábitat natural (conservación in situ).

 

 

Evidentemente, estas medidas están centradas en una de las consecuencias del cambio climático: la perdida de diversidad de los cultivos alimentarios del planeta. Pero donde debemos poner el foco es en el problema, por lo que es necesario adoptar y promover acciones que permitan mitigar los efectos del cambio climático.

 

 

En este sentido, el desarrollo de nuestro proyecto medioambiental ASHES TO LIFE Project es una solución que permitirá restaurar bosques que han sufrido incendios devolviéndolos a la vida a partir de sus propias cenizas. Y es que tal y como reconoce el Acuerdo de París, los bosques son, entre otras cosas, ecosistemas imprescindibles para frenar el cambio climático.

 

 

Devolver a la vida los espacios naturales degradados, recuperar esos bosques dañados para devolver a la sociedad los bienes y servicios que ha perdido tras los incendios, y mitigar los efectos del cambio climático, son razones suficientes que justifican el desarrollo del proyecto medioambiental ASHES TO LIFE Project. ¿Nos ayudas a desarrollarlo? ¿Nos ayudas a crear vida de las cenizas?

 

 

ASHES TO LIFE #CuidaTuPielYlaDelPlaneta

ASHES TO LIFE

Queremos devolver a la vida los bosques incendiados transformando parte de sus cenizas en productos ecológicos. #CUIDATUPIELYLADELPLANETA

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