HIDRATACIÓN: VIDA PARA LA PIEL

Todos hemos visto en alguna ocasión la tierra agrietada por falta de agua. Nuestra piel, sufrelos mismos efectos cuando no está hidratada correctamente. En la piel de las personas, al igual que ocurre con la piel de la Tierra, la deshidratación es la causa principal de la sequedad, la aparición de grietas y arrugas, la descamación, la tirantezy lógicamente la falta de vitalidad. Mantener una piel bien hidratada asegura alargar su vida.

 

 

El agua es el recurso natural más importante para la vida en el planeta. Los astronautas llaman poéticamente “Planeta Azul” a la Tierra porque desde el espacio es éste el color que predomina, y ello se debe a que el 70% de su superficie lo ocupan mares y océanos. Nuestro cuerpo, al igual que la superficie de la Tierra, también se compone de un 70% de agua distribuida en todos los órganos.

 

 

Como ya mencionamos en el artículo “La piel de las personas: la frontera que defiende la salud y belleza”, la pieles el mayor órgano del cuerpo humano. Cubre todo nuestro cuerpo y actúa como barrera protectora aislando al organismo del medio que lo rodea. De esta forma le protege, le ayuda a mantener la integridad de su estructura y le conecta con el entorno.

 

 

El agua es un elemento vital de nuestra piel: permite a nuestras células usar los nutrientes, minerales y elementos químicos valiosos para los procesos biológicos y es la responsable de que esté sana. Del70% de agua que posee el cuerpo humano, entre el 10% y el 20% se encuentra en nuestra piel. Esto la hace flexible, firme y elástica. Con el paso de los años, este porcentaje va disminuyendo y la capacidad de retener agua se reduce, la piel se reseca más fácilmente, pierde su elasticidad y adquiere un aspecto áspero, apagado y seco, lo que la hace más vulnerable ante el efecto de los agentes externos.

 

 

Según la Academia Española de Dermatología Venereología (@aedv_es), el agua representa más del 30% de nuestra piel, por lo que su aporte es esencial para mantener la turgencia y elasticidad.

 

 

Abdomen de una mujer con gotas de agua

 

 

La hidratación de la piel ayuda a que ésta mantenga su elasticidad y su función protectora. Según la Academia Española de Dermatología Venereología el agua representa más del 30% de nuestra piel. Ésta se encuentra en las tres capas principales de la piel (epidermis, dermis e hipodermis). Por ejemplo, el estrato córneo ubicado en la epidermis -la capa más superficial de la piel- tiene un porcentaje de agua comprendido entre el 10 y el 20%. Así mismo, en la dermis, una capa más profunda de la piel, se encuentra una matriz extracelular de glucosaminoglucanos. La presencia de agua en dicha matriz permite que la piel esté turgente. Niveles de agua por debajo del 10% hacen que la piel se vuelva más frágil, áspera y menos brillante.

 

 

Por ello, cuando hablamos de hidratación hablamos de agua. Igual que nuestro cuerpo necesita agua, nuestra piel requiere también de una hidratación constante para mantener y restablecer sus niveles óptimos de agua. Nuestro cuerpo la produce y la retiene de forma natural, pero como hemos dicho anteriormente, con el paso de los años va perdiendo esa capacidad y los niveles de hidratación se ven afectados. Además, es importante tener en cuenta que factores externos como cambios drásticos de temperatura, el viento, el sol y la contaminación hacen que el agua se evapore rápidamente de la piel, se acelere el proceso de envejecimiento y aumente significativamente el riesgo de presentar problemas en el cutis como manchas o imperfecciones.

 

 

Para mantener la piel hidratada es necesaria tanto la hidratación interna como la externa.

  • Desde el interior, debemos acostumbrarnos a beber como mínimo ocho vasos de agua al día e incorporar alimentos a nuestra dieta diaria que proporcionen líquidos y nutrientes que favorezcan la hidratación y la buena salud de nuestra piel. Mientras más variada y completa sea nuestra dieta, mayores serán los recursos con los que contará nuestro organismos para que nuestra piel esté saludable e hidratada.
  • Desde el exterior, es imprescindible que ayudemos a nuestra piel aportándole cuidados a través de distintos tratamiento que restablezcan los niveles idóneos de agua, vitaminas y minerales.

 

Trozos de jabón de ceniza

 

 

De los múltiples cuidados de la piel, la hidratación es la más básica y necesaria después de la higiene. En este sentido, el jabón resulta un artículo imprescindible en cualquier rutina de limpieza facial y corporal. Es el que se encarga de limpiar, exfoliar y nutrir al órgano más grande de nuestro cuerpo: la piel. Por ello, debemos prestar atención en su elección, ya que no todos los jabones son iguales.

 

 

Nuestros jabones ecológicos, tanto el Jabón de Ceniza Hidratante como el Jabón de Ceniza Exfoliante, cuentan con numerosas bondades que facilitan mantener la piel “joven”, pues son humectantes, nutritivos, regeneradores, protectores, reparadores, cicatrizantes y antibacterianos, todos ellos factores clave para preservar la flexibilidad y elasticidad de la piel. Y no solo esto, su capacidad de retener el agua en la piel frena considerablemente el proceso de envejecimiento, impidiendo que las líneas de expresión, las arrugas y los signos de la edad sean una realidad en el rostro de forma temprana. Así que estos jabones pueden ser a partir de ahora uno de tus mejores aliados naturales para lucir un cutis radiante, una piel más con mas vida.

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ASHES TO LIFE

Queremos devolver a la vida los bosques incendiados transformando parte de sus cenizas en productos ecológicos. #CUIDATUPIELYLADELPLANETA

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