LA IMPORTANCIA DE EXFOLIAR LA PIEL

La piel se renueva de forma espontánea cada 28 días aproximadamente. Las células enfermas o muertas son reemplazadas de forma natural por células nuevas y en perfecto estado. Sin embargo, con el paso del tiempo  esta renovación natural tarda más. Como consecuencia, la piel empieza a mostrar signos de resequedad y poca oxigenación. Al no reemplazar las células muertas, la piel se marchita y luce apagada y envejecida. La exfoliación asegura una regeneración efectiva al permitir que la piel quede más permeable y lista para absorber los nutrientes y principios activos de los productos humectantes y de rejuvenecimiento. Asi mismo estimula la oxigenación celular.

 

Como se exponía en el artículo “El origen del jabón”, las civilizaciones antiguas ya utilizaban fuentes orgánicas y naturales para cuidarse la piel. Se sabe que los egipcios, por ejemplo, usaban una pasta jabonosa de ceniza y arcilla mezclada con aceites naturales, resultando un recurso cosmético esencia para las capas más altas de la sociedad. Aquellas pastas jabonosas, además de ser utilizadas para limpiar el cuerpo, eran prescritas por los médicos para cuidar la piel. A día de hoy, muchos de estos componentes se siguen utilizando, porque tienen la capacidad de eliminar células muertas, puntos negros, impurezas y grasa; elementos que tienden a obstruir los poros e impedir que la piel se regenere.

 

Cada 28 días, la dermis produce nuevas células cutáneas que van subiendo por las capas de la piel hasta llegar a la epidermis, la capa más externa. Estas células van empujando a las anteriores, ya convertidas en células muertas, para ir renovándolas. Este proceso conocido como “descamación” en el que vamos “perdiendo” esas células y es natural en la piel humana, resulta invisible a nuestra vista. Claro que este proceso, muy regular cuando somos jóvenes, se hace más lento e irregular a medida que pasan los años ya que el ritmo de renovación celular se reduce significativamente. Esto provoca que las células muertas se acumulen en la epidermis, impidiendo la correcta regeneración de la piel, así como la penetración de los productos que aplicamos sobre ella. Como consecuencia, la piel se ve opaca y carente de luminosidad.

 

Descamación de la piel de la cara

 

 

La exfoliación, libera esas células muertas y ayuda suavemente a que éstas se desprendan, dejando paso a una piel más radiante. De ahí, la importancia de realizar un peeling de forma regular: por un lado ayuda a estimular la regeneración celular que sucede en la dermis, y, a la vez, mejora considerablemente el aspecto y la luminosidad de la epidermis. Habitualmente, la exfoliación se usa para mejorar el aspecto de la piel dañada por el sol, disminuir arrugas, mejorar cicatrices de acné o varicela e incluso para decolorar o eliminar manchas, resultando ser un paso importante a la hora de cuidar la piel. Además, las exfoliaciones periódicas estimulan al gen p53, un auténtico “guardián” de la piel frente al cáncer de piel.

 

Es muy importante que las células muertas caigan completamente de la piel, para mantenerla sana, visiblemente fresca, fina y unificada en un color suave y luminoso. Pero hay que tener en cuenta que cada piel es distinta y requiere de unos hábitos, tiempos y productos adaptados a la misma. El régimen de exfoliación dependerá, en gran medida, del análisis de la piel que realice el dermatólogo y de los resultados del mismo. Pese a ello, si que existen tablas que indican, de forma general, ese régimen de exfoliación en función del tipo de piel.

 

Por ejemplo, la exfoliación facial de las pieles secas debe realizarse una vez a la semana. Las pieles sensibles, cada diez días y probando antes en una pequeña zona del rostro poco visible (por ejemplo, tras las orejas). Las pieles grasas sin acné se pueden exfoliar una o dos veces por semana. Y, si la piel es muy fina y sensible, la exfoliación puede hacerse cada quince días. Por su parte, la frecuencia con la que se puede realizar una exfoliación corporal también dependerá de lo sensible que sea la piel, pudiéndola realizar una o dos veces por semana.

 

Cosmetica facial ecológica

 

 

Sin embargo, es importante indicar que no es recomendable excederse en el peeling: sólo se conseguiría irritar la piel e incluso dejarla desprotegida. Para realizar una correcta exfoliación, conviene servirse de productos exfoliantes ecológicos que además contengan minerales y activos muy hidratantes que, al ser aplicados mediante un masaje estimulante y drenante, mejoren notablemente la calidad, aspecto, tersura y luminosidad de la piel.

 

Hacer una exfoliación regular en el cuerpo y en la cara es quizá uno de los rituales de belleza más sencillos, más importantes y a la vez que más beneficios tiene en la salud y en la luminosidad de la piel.

 

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