ACEITES ESENCIALES: EL ALMA DE LAS PLANTAS

Los antiguos alquimistas llamaban a los aceites esenciales “Alma de las plantas” por la cantidad de propiedades y beneficios que aportan a la salud gracias a los numerosos compuestos que extraían de las plantas. La utilización de estos aceites esenciales con fines terapéuticos y el conocimiento de sus propiedades curativas remontan a civilizaciones como la egipcia, china, india, griega y romana. Estas culturas ya los consideraban como una de las formas más antiguas de medicina y cosmética. A lo largo de la historia, el estudio de estos conocimientos antiguos se ha convertido en la base de muchos avances en medicina, hasta el punto que actualmente, los científicos encuentran numerosos ingredientes vitales en la naturaleza, confirmando así las tradiciones terapéuticas practicadas desde hace siglos.

 

 

Los egipcios, extraían los aceites esenciales de plantas aromáticas, y eran utilizados entre otras cosas para embalsamar a los muertos, para fines espirituales, medicinales y cosméticos. Por su parte, los griegos adquirieron la mayor parte de sus conocimientos a través de los egipcios, excelentes conocedores de sus propiedades. El médico griego Hipócrates, considerado como una de las figuras más destacadas de la historia de la medicina (muchos autores se refieren a él como el «padre de la medicina»), recomendaba muchas veces masajes con aceites esenciales y en sus escritos hace referencia a un vasto número de plantas medicinales. Posteriormente, romanos y árabes perfeccionarían los conocimientos adquiridos a través de las civilizaciones precedentes.

 

Aceites esenciales el “Alma de las plantas”

 

 

MÉTODOS DE OBTENCIÓN  DE LOS ACEITES ESENCIALES

 

Los aceites esenciales provienen de las diferentes partes de la planta: pétalos, raíces, tallo, ramas, corteza, semillas, savia, hojas, frutos o la propia piel. Estos extractos vegetales aromáticos complejos y concentrados, se caracterizan por ser extremamente volátiles, insolubles en el agua, frágiles, y alterables con la luz. Para obtenerlos de la fuente natural, se utilizan distintas técnicas que varían según la parte de la planta que se trata, su fragilidad y sus características botánicas:

 

Destilación: La materia prima vegetal es sometida a un proceso de destilación por arrastre de vapor, que permite la separación de los aceites esenciales (que, salvo casos excepcionales, tienden a ser menos solubles en el agua que está en ebullición) de las materias químicamente complejas. Este proceso de obtención que somete a altas temperaturas a la materia prima vegetal, es el más fácil y barato,

 

Extrusión: También conocido como prensado en frío Esta técnica se utiliza principalmente para las cáscaras de los cítricos (limón, lima, naranja dulce, naranja amarga, bergamota). El aceite esencial de los cítricos se encuentra en pequeñas bolsas situadas bajo la piel del fruto (pericarpio). Para llevar a cabo esta técnica se utilizan prensas hidráulicas. Posteriormente, se separa la pulpa del aceite esencial. Este método de extracción presenta la ventaja de no someter los aceites esenciales a temperaturas elevadas.

 

Maceración: Esta técnica, también llamada técnica del enflorado, se utiliza para las plantas o las partes de plantas con un aroma demasiado frágil. para soportar un ligero aumento de temperatura. Consiste en extender una capa de esas sustancias vegetales frágiles entre dos capas espesas de materia grasa. Se van renovando las materias vegetales hasta que la grasa está saturada de la fragancia de la planta. Se elimina entonces el excedente graso y se obtiene una esencia absoluta (o absoluto), un aceite esencial de muy alta calidad olfativa.

 

Disolución: La técnica de la extracción mediante disolventes volátiles sustituye en la actualidad a la del enflorado. Se usa cuando se quiere extraer el aceite de una parte muy delicada de la planta, como pueda ser los pétalos. Es un proceso complejo que requiere una enorme cantidad de materia prima para la extracción, de ahí que los aceites obtenidos con esta técnica tienen un precio muy elevado. Una vez que se obtiene la esencia de la planta, se elimina la humedad y se obtiene su extracto que en este caso se llama “absoluto”.

 

Dióxido de Carbono: Se trata de un método reciente, que utiliza temperaturas relativamente más bajas a las de la destilación, lo que lo hace menos agresivo para las plantas. Consiste en colocar las plantas en un tanque de acero inoxidable, al que posteriormente se le introduce dióxido de carbono para aumentar la presión. Cuando el dióxido de carbono se somete a altas presiones, se licua, actuando como un solvente que permite extraer los aceites esenciales de las plantas. Después, la presión disminuye y el dióxido de carbono vuelve al estado gaseoso sin dejar ningún tipo de señal.

 

 

 

FACTORES QUE DETERMINAN LA CALIDAD DE ESTOS ACEITES

 

Dicho esto, conviene destacar que la calidad de los aceites esenciales depende de muchos factores como pueden ser momento evolutivo de la planta, condiciones de almacenamiento de las materias primas, secados de las materias primas,…, pero sobretodo de:

 

–  La materia vegetal: Tiene que provenir de  una planta sana, botánicamente definida y de cultivo de origen biológico para que además de una gran concentración de moléculas beneficiosas no encontremos otras tantas muy nocivas.

 

Método de obtención: Extraer la esencia de los vegetales requiere de temperaturas distintas en cada método de obtención. Los aceites sometidos a bajas temperaturas o nulas conservan mejor sus vitaminas, esencias y principios activos. Esto supone que aporte al organismo elementos como los ácidos grasos, las vitaminas, y mantengan un alto contenido de fitoesteroles, es decir, las sustancias activas.

 

Certificación: La certificación también nos garantiza una cierta calidad, pues los organismos reguladores (BioInspecta, Ecocert, Nature & Progrés, Demeter, etc) se encargan de asegurar que los aceites esenciales extraídos de plantas cultivadas de forma ecológica no contienen sustancias tóxicas.

 

 

PROPIEDADES Y USOS

 

Cada aceite esencial posee las propiedades específicas de la planta de la que se obtiene, pero todos, en mayor o menor grado, son antibióticos, antisépticos, regeneradores celulares, inmunoestimuladores, antivíricos, antiinflamatorios, estimuladores de la circulación sanguínea y linfática, relajantes y depurativos.

 

 

Los usos de los aceites esenciales son muy variados, los podemos encontrar como condimentos alimentarios, en la industria farmacéutica, y química en el uso de insecticidas. Lógicamente, el uso de los aceites esenciales es muy frecuente en los tratamientos de aromaterapia y en el mundo de la cosmética, como es el caso de nuestros Jabones de Ceniza hidratantes y Jabones de Ceniza Exfoliantes. Terapéuticamente, la utilización de los aceites esenciales está en directa correspondencia con las propiedades de las plantas medicinales, es aquí quizás donde el abanico de posibilidades que ofrecen se hace más amplio, pues son utilizados para el insomnio, para el dolor, el estrés, los problemas estomacales, aumentar las defensas y un larguísimo etcétera.

 

 

En definitiva, a lo largo de la historia y hasta día de hoy, la humanidad ha estado haciendo uso de los aceites esenciales beneficiándose de las características y peculiaridades de las distintas plantas, extrayendo «su vida» para su bienestar y sanación. O dicho de otra forma, el alma de las plantas ha sido y es una fuente de vida para la humanidad.

 

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