PRINCIPIOS ACTIVOS DE LAS PLANTAS

Como exponíamos en el artículo “El origen del jabón”, existen evidencias escritas de la cultura babilónica que datan del año 2800 a. de C. que hacen referencia a la utilización de grasas y cenizas de plantas llevadas a ebullición para limpiar su cuerpo y cuidar su piel. Desde aquellos primeros preparados cosméticos hasta los productos farmacéuticos actuales, el hombre ha utilizado a lo largo de la historia los principios activos de las plantas como parte importante de la cosmética. Cada parte de la planta aporta sus propias virtudes, así que de una planta puede aprovecharse todo: raíces, hojas y fruto. Numerosos estudios clínicos demuestran la diversidad del mundo vegetal y su gran superioridad desde el punto de vista de la tolerancia, con respecto a la química de síntesis o a los productos de origen animal.

 

 

Y es que su fuerza curativa y reparadora viene dada por la gran variedad de principios activos de las plantas, pues éstas los sintetizan y almacenan en el curso de su crecimiento con la ayuda del metabolismo. Lo hacen a partir de sustancias tan simples como el agua, el nitrógeno o el dióxido de carbono, a través del proceso conocido como fotosíntesis. Sin embargo no todos los productos derivados del metabolismo son medicinales, pero contribuyen a acelerar o a hacer más lenta la absorción por parte del organismo.

 

 

Por ello, encontramos una acción terapéutica diferente cuando se administra de forma aislada el principio activo de la planta a cuando tomamos la planta completa, pues la acción está reforzada por todos los componentes de ésta. Debido a esto, no podemos pues, empezar a conocer las plantas medicinales sin antes conocer los principios activos que pueden contener y que determinan las propiedades terapéuticas de cada especie vegetal. Veamos cuales son los principios activos de las plantas y como afectan al cuidado del cuerpo y de la piel:

 

 

Con olor y tacto oleoso, los aceites esenciales se obtienen por destilación previa trituración de plantas frescas

 

 

  • ACEITES ESENCIALES: Tienen olor y tacto oleoso y se obtienen por destilación previa trituración de plantas frescas. Un aceite esencial de una determinada planta puede contener más de 60 componentes volátiles distintos como por ejemplo el árbol de té, que contiene 68 componentes diferentes. Se hallan en la totalidad de las partes de las plantas: hojas, flores, tallos, ramas y raíces. Su concentración se ve favorecida con climas cálidos y soleados.

 

Tal y como exponíamos en este mismo blog en el artículo “Aceites esenciales: el alma de las plantas”, cada aceite esencial posee las propiedades específicas de la planta de la que se obtiene, pero todos, en mayor o menor grado, son antibióticos, antisépticos, regeneradores celulares, inmunoestimuladores, antivíricos, antiinflamatorios, estimuladores de la circulación sanguínea y linfática, relajantes y depurativos.

 

  • ACEITES VOLÁTILES: Son sustancias grasas líquidas que se extraen a presión en frío de los frutos y semillas de algunas plantas con el fin de producir aceites esenciales. Tienen propiedades antiinflamatorias, estimulantes,, laxantes y antisépticas, con capacidad para reducir los niveles de colesterol y proteger la piel. Son ricas en aceites la borraja, onagra, hipérico, angélica, maíz, olivo, manzanilla, melisa, romero, lúpulo, eneldo, tomillo y salvia.

 

  • ÁCIDOS ORGÁNICOS: Existen de diferentes tipos como los ácidos oxálicos, los ácidos grasos poliinsaturados (linoleico y gamma-linolénico presentes en la onagra y la borraja) y el ácido salicílico. Este últimos destaca por su potente poder analgésico y antiinflamatorio, y está presente en plantas tan diversas como el sauce blanco, el tomillo, la primavera, la mejorana, el pensamiento y la pulmonaria.

 

  • ALCALOIDES: Son  sustancias nitrogenadas (contienen una molécula de Nitrógeno), que pueden mostrarse muy activas incluso en pequeñas dosis. Existen varios tupos de alcalodies, algunos con una determinada toxicidad, por lo que es preciso conocer las contraindicaciones de la planta en cada caso. Facilitan diferentes funciones en nuestro organismo y muchas veces van asociados a ácidos orgánicos y taninos. Alcaloides son por ejemplo la vinblastina (antitumoral) alcaloide de Catharanthus rosea.; la morfina (depresor de SNC), que lo es de la adormidera (Papaver somniferum) o la quinina de la quina (Chinchona sp.- antipalúdico). De entre los alcaloides, se utilizan principalmente las bases xánticas (cafeína y teofilina principalmente) en la preparación de productos anticelulíticos.

 

  • ALMIDÓN: Es el hidrato de carbono más importante de los producidos por las plantas. Tiene alto poder energético, pues libera glucosa en las células y actúa como antiinflamatorio,

 

  • ANTRAQUINONAS: Son el principal componente de muchas plantas medicinales como por ejemplo el sen, la frángula o la cáscara sagrada. Son componentes que actúan principalmente contra el estreñimiento ya que ejercen sobre el intestino grueso un efecto laxante irritante que causa contracciones de las paredes intestinales provocando la evacuación unas 8 horas después de la ingestión haciendo más líquidas las heces. La utilización de drogas con principios antracénicos debe ser limitada a periodos cortos, no debiendo sobrepasar de 8 a 10 días, ya que puede ocasionar situación de dependencia o la llamada “enfermedad de los laxantes”: colitis con diarreas, dolor abdominal, alteraciones de la mucosa del colon, trastornos hidroelectrolíticos.

 

  • AZÚCARES: Se encuentran sobre todo en los frutos. Los más comunes son la glucosa, la fructosa y la sacarosa. Son utilizados como fuente de energía  básica para los organismos vivos a causa de su alto poder tonificante. Ejemplos de plantas ricas en azúcares son el madroño, la frambuesa, zarzamora, arándano, fresa, cerezo, manzano y limonero.

 

 

Los principios activos que contienen las plantas determinan las propiedades terapéuticas de cada especie vegetal

 

 

  • FLAVONOIDES: Tienen acciones vasoconstrictora, por disminución de la permeabilidad de los vasos capilares; vasoprotectora y antiinflamatoria; aumentan la circulación sanguínea a nivel subepidérmico; mejoran la transferencia de micronutrientes por la membrana celular, lo que produce un aumento de la fuente de oxígeno a las células y por lo tanto mejora la textura y la apariencia de la piel.

 

Son muchas las plantas que contienen flavonoides cuyos extractos se utilizan en cosmética: aciano, caléndula, castaño de indias, centella asiática, escaramujo, espino blanco, ginkgo biloba, hamamelis, limón, manzanilla, pensamiento, pomelo, rusco, salvia, tila, son algunas de las más conocidas. Actualmente se ha incorporado como ingrediente cosmético el extracto obtenido de las semillas de la uva (Vitis vinífera L.), rico en proantocianidinas (flavonoides de la uva), por sus propiedades antiirritativas, vasoprotectoras y anti envejecimiento (antioxidante). Los extractos de plantas ricos en flavonoides, se utilizan en una amplia gama de cosméticos, particularmente: productos anti envejecimiento, productos para el cuidado de pieles sensibles, irritadas, pieles con rojeces, cuperosis y en muchos productos anticelulíticos.

 

  • MINERALES: Muchas plantas son ricas en minerales y por tanto un importante suplemento reconstituyente. Estos minerales se convierten en sales cuando son asociados a determinadas moléculas de ácidos. La borraja y la pulmonaria destacan por su contenido en calcio, como la ortiga que además contiene hierro y potasio. Este último mineral está igualmente presente en el diente de león, el ajenjo y la alcachofera. En la cola de caballo abunda el sílice.

 

  • MUCÍLAGOS: Son unas sustancias de consistencia gelatinosa que absorben agua con gran facilidad. Ello les confiere la virtud de lubricar y proteger las mucosas del aparato digestivo, evitando la irritación, la inflamación y la acidez. Actúan también sobre las vías respiratorias y urinarias, por todo lo cual son de gran utilidad en inflamaciones del aparato digestivo, gastroenteritis, inflamaciones de la vejiga, laringitis, bronquitis, etc. Son plantas ricas en mucílagos el llantén, el malvavisco, gordolobo, malva, el tilo y el olmo rojo.

 

  • PROTEINAS: Se utilizan principalmente hidrolizados de proteínas vegetales y aminoácidos aislados. Los hidrolizados (como el hidrolizado de proteína de soja) retienen el agua y tienen propiedades texturizantes y tensoras, se utilizan en productos hidratantes y reafirmantes para la piel y también para el cuidado capilar, ya que flexibilizan y dan brillo al cabello. Las proteínas de peso molecular alto no penetran apenas en la epidermis, permanecen en la superficie del estrato córneo y dan firmeza a la piel alisándola. Ejemplo: proteínas de trigo, avena, y sus polímeros con polisiloxano.

 

  • SAPONINAS: Las hay de dos tipos: triterpénicas y esteroidales. Son glucósidos vegetales (generalmente triterpenóides) con propiedades tensoactivas, detergentes y en algunos casos rubefaciente (corteza de quina) o vaso-protectora (escina en el castaño de Indias). Son asimismo emulsificantes naturales. La raíz de regaliz, es una gran fuente de saponinas en cosmética. Además inhibe la tirosinasa (blanqueador de la piel) y tiene acción antioxidante. Se utiliza ampliamente el ácido glicirretínico y sus sales de potasio (como antiinflamatorio y calmante para pieles delicadas) y de zinc (para pieles con tendencia acneica).

 

  • TANINOS: Los taninos son compuestos polifenólicos, con capacidad de precipitar las proteínas. Tienen acción astringente, cicatrizante y antiséptica. Se usan en lociones tónicas específicas de piel grasa y en cuperosis. Algunas de las plantas con taninos que se utilizan para realizar cosméticos ecológicos son: escaramujo (fruto de la Rosa canina L.), hamamelis (hojas), milenrama (sumidad florida), nogal (hojas) y quina (corteza), entre otros.

 

  • VITAMINAS: Los vegetales son la principal fuente de vitaminas para nuestro organismo, que no puede producirlas por sí solo a pesar de ser indispensables para su desarrollo. Cada vitamina es responsable de una función correcta y beneficiosa para la salud. La mayoría de las plantas contienen vitaminas, aunque en una proporción muy desigual. Zanahoria, frambuesa, manzano, alfalfa y acedera son ricos en vitamina A. El rosal silvestre, la ortiga, las bayas de espino, la naranja y el limón son ricos en vitamina C. El maíz, el berro y el sésamo destacan por su alto contenido en vitamina E.

 

 

El hombre ha utilizado a lo largo de la historia los principios activos de las plantas como parte importante de la cosmética

 

 

CONCLUSIONES

 

Todos estos principios activos de las plantas evidencian su importancia y como inciden en nuestra salud actuando como “minilaboratorios naturales”. A partir de dos sustancias inorgánicas como son el agua (que absorben del suelo) y el dióxido de carbono (que captan del aire) son capaces de producir glucosa a través de la fotosíntesis. Esta reacción química es posible gracias a un pigmento de color verde que únicamente poseen las plantas: la clorofila, capaz de captar la energía del sol y transformarla en materia viva.

 

 

Por este proceso químico del que participan el agua, el dióxido de carbono y la luz solar se obtienen la glucosa y el almidón, base de la vida química en el Planeta. Esta glucosa y almidón producidos por las hojas se combinan con las sales minerales absorbidas por las raíces, lo que permite a las plantas sintetizar diversos principios activos.

 

 

A lo largo de la historia la humanidad ha estado haciendo uso de los principios activos de las plantas, beneficiándose de las características y peculiaridades de cada una de ellas. Hoy en día, la “vuelta a lo ecológico” está haciendo que la sociedad vuelva a confiar en el poder curativo de las plantas, y tanto alimentos ecológicos como cosméticos ecológicos están volviendo a ganar adeptos, pues mejoran notablemente nuestra salud, alimentación y, consiguientemente, nuestra belleza.

 

 

En este sentido, los productos cosméticos ecológicos de ceniza ASHES TO LIFE son una alternativa ideal para aquellos consumidores conscientes que buscan cuidar su piel y la del Planeta beneficiándose de los principios activos de las plantas, pues para su formulación se han utilizado ingredientes ecológicos certificados que aportan numerosas propiedades para la piel.

 

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