LA PIEL ATÓPICA O PIEL SENSIBLE

Cuando hablamos de piel atópica es importante distinguir entre una piel atópica y una piel seca y sensible. La piel atópica es una piel muy poco cuidada de la que, cada día se habla más pero su conocimiento y tratamiento no sigue esa proporción. La piel atópica o piel muy seca se expresa por irritación, enrojecimiento y picor. Y lo puede hacer desde la más tierna infancia. Si bien la atopia tiene una base genética, también se relaciona con un sistema inmunológico fuera de control, que funciona de una manera exagerada, pudiendo  crear una intensa inflamación, normalmente coincidente con periodos de estrés físico o emocional.

 

 

Cuando la piel está extremadamente seca, se vuelve permeable y deja de  cumplir con su función de barrera frente a las agresiones externas y los alérgenos. Consiguientemente, ácaros, pelos de animales, polen e incluso bacterias causan reacciones inflamatorias. La atopia se desarrolla a partir de condiciones genéticas favorables.

 

 

En los últimos 20-30 años se ha producido una evolución en la atopía de la piel. Tanto es así que los casos se han multiplicado por tres. Según recoge el informe “Sensitive Skin in Europe” (Piel sensible en Europa), publicado por la Academia Europea de Dermatología y Venereología, el 31% de los españoles tiene la piel sensible y, de este porcentaje, más de la mitad es atópica.

 

 

Curiosamente, en el ámbito rural los índices son bajos, mientras que en las ciudades, se ha dado en llamar eccema urbano, al causado por el estilo de vida, la contaminación, el tabaco, el abuso de la calefacción, tejidos sintéticos… Las personas se enfrentan a un entorno que causa más agresiones en la piel y su capacidad defensiva se está reduciendo.

 

 

«Existen factores genéticos que hacen que haya una predisposición familiar a padecer dermatitis u otras manifestaciones como la rino-conjuntivitis, el asma bronquial o ciertas alergias alimentarias»,señala el doctor José Luis López Estebaranz de la Fundación Piel Sana de la AEDV. «Muchos de estos niños crecen y el problema continúa cuando son mayores, pero otros, con los cambios hormonales, fabrican esa grasa que les falta y desaparece en la pubertad». El  origen de la atopía es multifactorial. El sistema inmunológico de la piel y el manto lipídico que la recubre y protege se ve alterado de nacimiento.

 

 

 

 

 

Está demostrado que una rutina de higiene e hidratación adecuadas y específicas para piel atópica reducen la frecuencia de aparición de brotes y su intensidad, ya que mejoran el estado de salud de piel y en definitiva, mejoran la calidad de vida de las personas con piel atópica.

 

 

Hábitos de»excesiva higiene» está agravando la situación. Actualmente, los padres bañan a sus hijos excesivas veces lo que está haciendo desaparecer la capa de grasa. En estos casos de piel atópica, es preferible el baño a la ducha y nunca más de 10 minutos; enjabonar con la mano para evitar la fricción de la esponja; utilizar geles suaves, de origen natural y sin sulfatos; secar sin frotar y, con la piel ligeramente húmeda, aplicar un suave cuidado hidratante que alivie y nutra profundamente evitando soluciones jabonosas con pH agresivos, soluciones alcohólicas, perfumes o productos con lanolina. El tratamiento más eficaz es el uso de cosmética que contenga ingredientes calmantes y suavizantes, además de proporcionar una película protectora externa. Además,el mejor momento para aplicar la crema hidratante es justo después del baño con la piel todavía húmeda. Se extiende más fácilmente y además se absorbe antes.

 

 

Paralelamente, conviene cuidar otros factores como:

  • Alimentación: Debe ser normal y equilibrada. La dermatitis no está producida por una alergia alimentaria, aunque las personas con dermatitis atópica tienen con más frecuencia alergias alimentarias, como por ejemplo a ciertas frutas, frutos secos, huevo, etc
  • Ropa: En contacto con la piel, se recomienda algodón o fibra de bambú, evitando lana y fibras sintéticas.
  • Condiciones del entorno: Son útiles los humidificadores en los domicilios, en el coche, en la oficina, debiéndose evitar los irritantes como el polvo, epitelio de animales, etc.
  • Condiciones emocionales: Controlar el estrés emocional para evitar los brotes de recaída o empeoramiento de la dermatitis. En tal caso se recomienda acudir al dermatólogo para tratar la situación y aprender a evitar su aparición.

 

Piel seca de mujer con ojos azules

 

 

 

Por ello, si en todos los tipos de piel debemos prestar atención a los productos de higiene por sus funciones nutritivas, vitamínicas e hidratantes no menor han de ser los cuidados en la exposición a las agresiones externas. Pero en el caso de las pieles secas y sobre todo en el caso de las pieles atópicas, debemos ser más cuidadosos con la rutina, porque de esta manera prevenimos la aparición de brotes y las posibles complicaciones o molestias que pueden causar.

 

 

Como ya mencionamos en el artículo “Hidratación: vida para la piel”, de los múltiples cuidados de la piel, la hidratación es la más básica y necesaria después de la higiene. En este sentido, el jabón sólido resulta un aliado imprescindible en cualquier rutina de limpieza facial y corporal. Nuestro Jabón de Ceniza Hidratante está indicado para todo tipo de pieles, siendo muy apropiado para las pieles más sensibles y reactivas, pues posee propiedades humectantes, nutritivas, regeneradoras, protectoras, reparadoras, cicatrizantes y antibacterianas, todos ellas factores clave para preservar la flexibilidad y elasticidad de este tipo de pieles atópicas extremadamente sensibles.

 

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